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Lo tenemos siempre que queremos a nuestro lado, nos puede animar cuando estamos decaídos, conoce nuestros secretos personales, incluso tiene acceso a nuestro dinero. No, no estamos hablando de la persona amada, sino de nuestro smartphone, una herramienta que hace cinco años nadie daba mucho por que fuese de uso general, pero en muy poco tiempo ha conseguido ser un útil indispensable para todo el mundo, no solamente para aquellas personas que vivan de Internet.

Como siempre hemos dicho, nos interesa la seguridad de nuestros smartphones en una magnitud quizá enfermiza, pero no por ello falsamente fundada ya que debemos entender que estamos ante una extensión de nuestro ordenador, la herramienta productiva por excelencia, y contiene información vital para nosotros, como son nuestros contactos, nuestras cuentas de correo, nuestros datos bancarios y como tal puede usarse para el bien y para el mal.

Un fallo que pudo haber salido muy caro en salud

¿Por qué os contamos esto? Porque a veces se nos olvida la información o conexiones que ofrece y que nos puede poner en un aprieto si cae en malas manos. Esto mismo le pasó a uno de nuestros lectores que se puso en contacto con nosotros debido a un problema. Al enviar su móvil al SAT se le olvidó cerrar la sesión de WhatsApp, cliente de mensajería móvil por excelencia, poniéndole en una situación comprometida con sus contactos.

Esto se debe a que un miembro del servicio técnico usó su terminal con la cuenta sin cerrar y mandó mensajes muy negativos a sus contactos, haciendo que sus amigos se preocupasen y enfadasen al recibir mensajes insultantes. Casos como este deberían hacernos reflexionar mucho sobre lo que significa el tener un aparato para conectarnos al resto del mundo y a todas las personas imaginables que es el ordenador y el smartphone que funciona como su prolongación portátil, con todo lo que ellos supone.

No podemos negar que la culpa es en gran parte del lector, que olvidó que cuando se envía al SAT, error comprensible con las prisas pero no por ello exime de culpa, no lo envías a una máquina que identifica el error, se lo mandas a un técnico que igual tiene un mal día y decide pagarlo con unas personas que sabe que difícilmente le pillarán. En todo caso es recomendable que cuando vas a dejar un terminal durante un tiempo sin supervisar quitar toda cuenta, no sola de WhatsApp, sino también la de Google, Dropbox, Facebook y toda cuenta sensible, porque corres el riesgo de perder no solamente información, sino relaciones personales.

Puede que tenga culpa, pero debería haber más control ya que juega con muchos usuarios

Esto se podría haber solucionado en gran parte si se cerrase la cuenta de WhatsApp, haciendo más difícil que este suceso hubiera ocurrido. Esto nos deja claro que la vulnerabilidad de WhatsApp está presente nos guste o no. Debemos ser consecuentes si dejamos nuestra confianza en aplicaciones como esta que no requieren de contraseña y la sesión no se cierra tan fácilmente como debería ser.

WhatsApp tiene del orden de diez millones de usuarios en España, y no es difícil que supere los 200 millones en todo el mundo, con la consecuente información que contiene, además de comprobar que los datos se guardan en local y en texto plano sin cifrar, siendo potencialmente posible que nos roben los datos con una aplicación maliciosa.

Con todos esos datos en la mano es nuestro deber como consumidores exigir unas mejoras de seguridad, como son el cifrado de datos y el exigir una contraseña para poder acceder, con posibilidad de pedir el recibir un mensaje para validarlo por si nos roban la contraseña pero no el teléfono Y es que algo debemos tener claro, y es que la mayor inseguridad es la falsa sensación de seguridad

En Xataka Android | Cómo modificar el aspecto de WhatsApp en Android

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