LG y Samsung, o cómo tener los mismos objetivos y usar dos estrategias diferentes

En el mundo hay una cantidad ingente de empresas que compiten entre sí por llegar a una mayor cantidad de clientes, y no hablo sólo de la telefonía móvil, sino de vehículos, herramientas, alimentos, productos de limpieza, y así hasta la saciedad. Aquellas que tienen unos objetivos comunes buscan diferenciarse en su forma de actuar.

Tales son los casos de nuestros protagonistas, LG y Samsung, los dos fabricantes Android coreanos y que, además, también compiten en el mundo de la electrónica de consumo. Pueden vender tanto televisiones, como lavadoras, lavavajillas, reproductores... Es decir, casi cualquier electrodoméstico que podamos tener en nuestro hogar.

Además también son capaces de competir en el llamado Internet de las cosas (abreviado como IoT, del inglés Internet of Things), pero de maneras diferentes. Mientras Samsung se ha limitado a comprar empresas como Dacor (diseñadores de cocinas de lujo) y empresas de computación en la nube, LG ha decidido fundar dos nuevas empresas: LG Signature y Signature Kitchen Suite.

Mientras la primera es para crear electrónica de consumo de última generación, la segunda se encargaría de proporcionar aparatos de cocina de lujo. Pero vamos a centrarnos en el mundo Android, que es lo que más conocemos, y donde te aseguro que tampoco falta chicha.

Mismo objetivo, caminos diferentes

LG y Samsung son compatriotas y rivales, aunque es cierto que Samsung toma como rival más directo a Apple, con la que ha mantenido una guerra de juicios que vete tú a saber cuánto durará. Aún así, ambas compañías (LG y Samsung) tienen como objetivo ser una marca de teléfonos móviles de referencia a nivel mundial.

Samsung, por su lado, parece haber llegado a ese objetivo, pero le queda lo más difícil de todo, que es mantenerse ahí con la enorme cantidad de fabricantes que buscan arrancarle del trono aunque tengan que hacerle cosquillas en los pies. Su estrategia en sus tiempos de juventud era obvia: sobresaturar el mercado con múltiples modelos de smartphones, de forma que la gente sólo viera teléfonos de Samsung.

A día de hoy esa saturación es mucho menor, pero es que se han deshecho deliberadamente de esa estrategia porque habían llegado a su primer 'checkpoint', hacer que la única alternativa a un iPhone fuera un Samsung para la mayoría del público, mientras el resto de compañías seguían su propio ritmo a la hora de poner sus productos a la venta.

LG, por su parte, si bien no ha llegado al punto en el que está Samsung ahora, se puede calificar al fabricante como valiente, y es que no ha dudado en ningún momento en invertir en hacer cosas novedosas, pero novedosas de verdad. Sí que es cierto que la fallecida familia Optimus L tenía mucha similitud con los terminales de Samsung.

Pero ya hicieron sus primeros pinitos con el LG Optimus 3D, un smartphone con cámara 3D, o la exitosa botonera trasera del LG G2 que continuó hasta el LG V10 (que fue el primero del fabricante, además, en traer sensor de huellas). ¿Llegará algún dia LG a ocupar el trono de Samsung con esta estrategia? Me temo que tendremos que esperar todavía mucho tiempo.

Una diferente interpretación de las pantallas curvas

LG es un fabricante que no para quieto ni para descomer, así que se puso a desarrollar un smartphone cuya pantalla sería curva, porque sí. Para ello se reunieron un día y dijeron "bueno, ¿hacemos algo original? ¿un móvil con la pantalla curva quizás?" Todos asintieron como diciendo, "¿por qué no?".

Pero se ve que les supo a poco porque alguien dijo "lo mismo sólo pantalla curva queda un poco soso, ¿por qué no hacemos que sea medianamente flexible?", todos asintieron entusiasmados. "¡Y con la trasera autorreparable!" dijo otro, que fue encerrado en la sala de vídeo a ver Oliver y Benji, aunque luego se lo pensaron y aceptaron.

Así es como nació el primer LG G Flex, un mastodonte de 6 pulgadas de pantalla curva con la trasera autorreparable. LG demostró así tener unas bolsas escrotales como cabezas de elefante, y la verdad es que era un experimento muy atractivo, con carencias como la resolución HD, pero un experimento que pensé en su momento que sería un éxito.

Samsung, por su parte, también decidió hacer un móvil con la pantalla curva, sólo que la curvatura iba de un lateral a otro. El nombre de la criatura era Samsung Galaxy Round. El resultado era un terminal en el que podrías poner uno de esos muñecos que mueven la cabeza en el coche, cantarle una nana y que durmiera feliz

LG siguió en años venideros con ese concepto, primero con la segunda generación del LG G Flex y luego incorporando esa característica al LG G4 y otros terminales, pero de una manera mucho más "light". Por desgracia este año no se ha visto algo así, y me hubiera gustado que LG hubiera continuado a la familia G Flex.

Samsung decidió cambiar el concepto, abandonando para siempre al Galaxy Round. Para ello decidieron trasladar la curvatura primero a uno de los bordes en el Galaxy Note Edge, y luego, de una forma algo más liviana, a la subfamilia Edge de los Galaxy S y Note en ambos bordes laterales.

Las estrategias actuales de LG y Samsung

LG ha seguido siendo fiel a su identidad de tratar de ser un fabricante innovador, sin miedo a lo que pueda pasar porque si es un fracaso, algo bueno podrán sacar de ello, y si es un éxito, sabrán que es el camino correcto. El más reciente de ellos, el LG G5 con su capacidad de añadir accesorios modulares, no ha sido precisamente un éxito.

En lo personal no veo mal un teléfono de ese estilo (tengamos en cuenta que es el primero de este tipo del fabricante), la única flaqueza real que le veo es su escasa batería. Y parece que LG le dará una segunda oportunidad con el futuro LG V20, aunque habrá que ver si cambian un poco el concepto y, sobre todo, no se pasan con el precio.

Samsung ha optado por mantener esos bordes curvos que, a mi modo de ver, resultan más decorativos que prácticos (habrá quien opine lo contrario, por supuesto), y su historial como compañía que ha fabricado burrada y media de modelos de móvil junto a una gran inversión en publicidad le ha dado bastante éxito a esta característica.

En el mercado actual de los móviles parece tener más éxito un diseño elegante, aunque sea más frágil, que un terminal resistente que pueda aguantar casi todo.

Me parece curioso como algo que podría ser muy práctico como una pantalla curva de verdad, semi-flexible (podías presionar la parte trasera hasta ponerlo recto y volvía a su posición original) y una trasera autorreparable, con la resistencia que aporta todo ello a un terminal, no haya sido un éxito y unos terminales que son mucho cristal y algo de metal estén rompiendo el mercado.

Por supuesto, es una opinión personal y tú eres libre de dar la tuya acerca de este tema, pero estas son las estrategias de ambos fabricantes: LG apuesta por seguir innovando, mientras que Samsung se mantiene en una posición mucho más conservadora, sin arriesgar en casi nada.

No lo voy a esconder, siento más simpatía por LG que por Samsung, pero eso no significa que piense que sea mejor, pero tampoco es peor, simplemente son compañías diferentes con una visión distinta de como será el mercado de los móviles en el futuro. ¿Que Samsung está teniendo más éxto? Sí, pero nada es eterno, no durará para siempre.

¿Podría LG acabar encontrando la clave y destronar a Samsung en un futuro mediano? Está claro que si lo sigue intentando acabará por dar con ese punto que le daría el empujón que necesita. En cuanto a Samsung, lo mejor es que no se duerma en su trono o alguien acabará sentándole en otro trono, pero en el de un retrete.

En Xataka Android | ¿Qué necesita el LG V20 para mejorar la situación del fabricante coreano?

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