Activision y la adquisición de King: el engranaje que faltaba en su máquina de hacer dinero

La adquisición de Blizzard por parte de Activision fue muy sonada. Un movimiento grande, 19.000 millones de dólares. Hace cinco años se vio como una locura pero Activision sabía perfectamente que a largo plazo les iba a dar dinero, una compañía con mucho futuro y sobre todo con una grandísima reputación en la industria del videojuego. El tiempo fue pasando y el sector fue evolucionando para dar protagonismo al sector móvil.

Las consolas seguían vendiendo, los ordenadores iban a su ritmo pero lo que estaba creciendo de forma abrupta eran los juegos para smartphones. Nadie podía parar a los free to play, su voracidad fue tal que ha terminado haciendo daño a tótems de esta industria como Nintendo, que ahora busca volver a despegar entrando en esta plataforma. Los principales ganadores han sido los pequeños estudios que han ido surgiendo, como King y su famoso Candy Crush. Activision sabe que con llegar no era suficiente y se han buscado al mejor socio posible para engrasar su máquina de dinero.

Activision sabe que el futuro más cercano de esta industria (digamos los próximos cinco años) pasa por los dispositivos móviles. Si echamos un vistazo al catálogo que tienen actualmente en Google Play esta compañía y Blizzard vemos que en cantidad y calidad no suman mucho: aplicaciones secundarias, refritos de juegos retro, companion apps y un nombre que destaca por encima del resto, Hearthstone.

Un juego que a estas alturas no necesita presentación: partidas de cartas muy rápidas que han enganchado a millones de personas en el mundo. Lo que no todos saben es que Hearthstone es un imán del dinero, la propia Blizzard reconoció este verano que con el juego facturan la friolera de 20 millones de dólares al mes en micropagos.

Dentro de esa cifra se esconde algo muy significativo: los ingresos en móviles están creciendo y tienen tendencia positiva mientras que los de PC están cayendo. En total ambos amasan al mes la cantidad ya mencionada pero a día de hoy quien más dinero trae a casa es el que se dejan los usuarios de smartphones y tablets.

Activision Blizzard King, o como se vaya a llamar a partir de ahora, es una empresa grande que ha sabido comprar una pieza muy valiosa: son conscientes de que el dinero está en los móviles y que grandes éxitos como el que han tenido con Heartshtone son difíciles de replicar. Por eso, han fichado a uno de los mayores especialistas en crear blockbusters móviles. Los de Candy Crush, aunque su negocio como bien explica Anna Martí va más allá de esta saga.

Escritorio baja, móviles suben. ¿Adivina dónde quiere estar Activision con esta compra?

Por supuesto el mundo no se parará con esta venta en la compañía y ellos seguirán adelante con otros de sus muchos proyectos: Destiny y su proyecto de juego para varios años, el lanzamiento inminente de Call of Duty: Black Ops III o la beta de Overwatch. A todo esto hay que sumarle la llegada de BlizzCon que tendrá lugar a partir del 6 de noviembre.

Contratar talento a golpe de talonario

No nos vamos a engañar, lo que ha hecho Activision con King ha sido tirar de chequera para comprar una empresa que ha costado menos de la mitad de lo que en su día pagaron por Blizzard. Seguro que hay quienes están pensando que han decidido tomar el camino fácil haciendo una inversión de muchos millones.

¿No había talento en la empresa para crear una división móvil? Seguro que sí pero la compra de King tiene mucho más sentido que empezar un departamento desde cero: ya hay más experiencia, el equipo se conoce y no hay que tocar muchos elementos para que la máquina de este estudio especializado en juegos para móviles siga haciendo dinero.

Veremos qué ocurre de aquí en adelante y si Activision es capaz de darle independencia a King pero a la vez es capaz de cuidar el producto. Los juegos móviles todavía tienen margen para seguir creciendo pero recientemente hemos visto cómo algunas de esas gallinas que dan huevos de oro se acaban rompiendo.

El dulce triunfo de King es una oportunidad para que ellos puedan seguir creciendo pero las modas son traicioneras y aunque la perspectiva sea favorable para la industria móvil, todo puede cambiar en poco tiempo e ir hacia otro lado. Veremos si con el tiempo logran recuperar la inversión. Lo de Blizzard pareció muy alocado en su día pero, cinco años más tarde, nadie se cuestiona la adquisición.

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