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¿Es la realidad virtual la máquina del tiempo de HG Wells?

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«La historia humana es, en esencia, una historia de ideas», decía HG Wells. De ideas está formado el mundo, esto es algo inexorable. A través de la tecnología hemos logrado poner en práctica sueños que otros consideraron imposibles. Mediante la simulación somos capaces de visitar Marte desde el salón de casa, convertidos en marines espaciales.

La realidad virtual ha sido una larga promesa que no ha podido hacerse realidad hasta ahora. ¿Razones? Potencia de cálculo, definición y rendimiento de los visores, materiales de construcción, y nuestro propio conocimiento de la imagen, de cómo se procesa e interpreta aquello que vemos. Estamos viviendo ese periodo donde la simulación ha logrado acariciar la realidad. El citado Wells, junto con Verne y otros tantos literatos visionarios, estarían orgullosos.

Viajealaluna

La Realidad Virtual como trampolín

Hablando de Verne, pensemos en ‘De la Tierra a la Luna’, esa breve novela donde relata con todo lujo de detalles los mecanismos necesarios para alcanzar la Luna, la cantidad de dinamita que usaríamos para impulsarnos y coronar el satélite. Verne anticipó los lanzamientos reales, pero no sería con hombres bala proyectados, sino con cohetes.

Lo que otros anhelaron nosotros podemos alcanzarlo sin esfuerzo

La principal virtud de esta obra radica en su minuciosidad, en cómo plantea los cálculos de las distancias, órbitas y recursos necesarios para llegar a la Luna. Es sabido que, en su tono sarcástico, Verne fue un hombre de método con una curiosidad casi enfermiza por la ciencia. Restaba mérito a su invención del automóvil alegando que todo nacía de una especulación partiendo de sus lecturas de artículos académicos. Sus novelas de aventuras no eran sino proto-ciencia ficción febril, con más de ciencia que de ficción.

Y ahora viajemos hasta 2016. Pongámonos unas Gear VR, encendamos el Samsung S7, ajustemos la nitidez y el enfoque con la rueda superior de la gafa, elijamos alguna app entre los tiles y ya está: toda esa ciencia ficción al alcance de nuestra mano.

La RV se ha convertido en un poderoso catalizador de deseos y experiencias

La RV se ha convertido en un poderoso catalizador de deseos y experiencias. Se puede usar una pausa en el trabajo para visitar la puerta de Jaffa, la Torre Eiffel, el paseo de las estrellas de Hollywood, las principales Universidades o la superficie lunar. Mediante un timelapse, empezamos a recibir una imagen renderizada —distinta para cada ojo, simulando ese efecto de profundidad e inmersión tan característico— y el resto lo logra el giroscopio y los sensores del terminal.

Capturar el tiempo

Pero no se trata simplemente de ver un mundo virtual. También se puede capturar el real, congelar el tiempo y radiografiarlo a través de la cámara. Con una cámara con Gear 360 podemos recoger todo cuanto nos rodea. Dos sensores, opuestos cada uno a un lado y abarcando cada uno 180º de campo visual, son todo lo necesario.

En nuestros recuerdos, hemos dado el salto de las ajadas fotografías en blanco y negro al vídeo tridimensional

Después se podrá ver lo grabado en casa, tranquilamente, revivir unas vacaciones en 3D, exportarlo al teléfono vía Bluetooth o guardarlo en un disco duro —con una resolución máxima en foto de 25,9 Mpx y en vídeo a 4K y 30 frames por segundo—.

Esto supone una forma de interacción más profunda. Se ha dado el salto de las ajadas fotografías en blanco y negro a poder documentar no sólo el escenario sino también el tiempo, el timing en el que se mueven las cosas.

Futuro

La tecnología es una escalera

Cada año más de 3.000 millones de pasajeros viajan en avión. Volar es hoy parte de nuestra normalidad. Desde aquella especie de plataforma con hélice que inventó Leonardo Da Vinci y que se enroscaba en el aire, donde los propios pilotos debían mover las palas y accionar el sistema con manos y pies, volar ha sido imposible durante tres millones de años.

Desde una simple polea a un complejo reloj digital, la tecnología nos ha hecho desplazarnos, alcanzar nuevos escenarios. La tecnología es una escalera.

Quizá el elemento menos mencionado —y el más importante— adscrito al progreso tecnológico sea, precisamente, esa democracia que ofrece.

La RV está usándose de manera multidisciplinar: gamificación en la enseñanza, formación, o simulando un viaje en montaña rusa

La RV está usándose de manera multidisciplinar, para formar cirujanos y pilotos, para subir a una montaña rusa a un niño paralítico o para introducir conceptos de la enseñanza mediante gamificación: clases de anatomía, de piano, de astronomía, observando la bóveda celeste en 3D o estudio social mediante videojuegos como ‘Minecraft en el aula’.

No en vano, Samsung cuenta comparte herramientas y aplicaciones con Oculus. Su la tecnología de GEAR VR es hermana directa de las populares gafas que empezaron todo esto: las Oculus Rift.

En estudios realizados con sistemas Oculus, se ha demostrado que la RV puede mejorar nuestra percepción motora y la capacidad de síntesis espacial, incluso en personas discapacitadas. En entornos simulados se han entrenado y mejorar las habilidades espaciales y la sincronización acción-reacción del ojo y las manos, la exploración bi y tridimensional, generando una estimulación cerebral similar a la que se sentiría ante un entorno real.

Un Ecosistema

Cosas de familia

Según la marca, una de las virtudes de las gafas Samsung GEAR VR está en compatibilidad: se pueden usar con un montón de terminales de la familia Galaxy —Note 4 y 5, S6, S6 Edge y Edge +, S7 y Galaxy S7 Edge—.

Grabar una escapada en bici o una luna de miel y compartirla en casa, en pantalla grande a 4K

Además, si se graba material con la cámara GEAR 360 podrá visualizarse como si fuese un contenido más de las series, películas, aplicaciones y features de la propia store de Samsung.

Este ecosistema facilita, en principio, compartir archivos con amigos, para transferir archivos o para simplemente verlos, ya que, por ejemplo, a la cámara GEAR 360 podemos conectarle una tarjeta microSD de hasta 256 GB y grabar grandes cantidades de contenido.

La máquina del tiempo

Time Machine 04

Con ‘La Máquina del tiempo’, el escritor británico Herbert George Wells lanzaba un órdago a la literatura universal, planteaba un cambio de paradigma. Con ella nacía la ciencia ficción propiamente dicho como género. ¿Una máquina que permite viajar físicamente de un lugar a otro? ¿Desplazarse hasta el año 802.701 a un mundo lleno de mariposas y cetáceos gigantes?

Hay quien teme que aquella riquísima mitología es aún inalcanzable. Y no por la paradoja del tiempo, sino por la tecnología: ella es la que marca el devenir de la Humanindad. Mientras tanto, se puede reimaginar ese futuro, sentir que somos parte de los Eloi —la hedonista raza de la novela— o combatir a los morloks. Pero, en cualquier caso, será necesario esperar hasta esa innovación. Y vivir el sueño de cuanto se ha creado.

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