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El factor que más nos condiciona a la hora de decantarnos por un terminal u otro es el del precio. Llegada la hora de la verdad, no importan la frecuencia, ni la capacidad ni siquiera la cámara, es lo que vamos a tener que pagar lo que más va a influir en si nos podremos comprar lo último que acaba de salir o si nos tenemos que conformar con una versión anterior, o incluso si vamos a recurrir a la segunda mano.

Pero hay un tema que muchos nos acabaremos preguntando una vez empecemos a informarnos de los diversos terminales, y es el que los smartphones, a pesar de contar con una prestaciones muy similares a las tables, son más caras. ¿Por qué esa diferencia de precio tan desmedida a pesar de poseer unas características muy parecida? la respuesta es que uno es una herramienta necesaria para todo el mundo y otra más un lujo.

Smartphone, necesario y por ello es caro

A fecha de 2013, cualquier persona que necesita de usar el correo o simplemente de usar un GPS para buscar un local en una ciudad medianamente grande ya justifica el uso de un smartphone. Antiguamente hubiera bastado con un teléfono con llamadas, SMS y conexión WAP, pero el auge de las nuevas tarifas de datos más asequibles y de mejores contenidos han hecho que el smartphone sea más necesario.

Evidentemente no vamos a hablar de la gama de entrada, que con precios muy asequibles sirven para la inmensa mayoría de la población y a poco que cosigan sobrevivir dos años ya compensa el comprarse otro. Nos referimos a la gama alta, ya que los precios superan con creces los 500€, y es que para muchos se consideran una herramienta del trabajo, o incluso de la vida cotidiana.

Precisamente el hecho de que sea una necesario para el día a día moderno que vas a llevar a todos sitios es lo que juega a favor de estos precios. Evidentemente hay costes de licencias mayores que en las tablets, peor no justifica el precio tanto como el de la necesidad de tener una herramienta, no solamente de trabajo, sino del día a día.

El juego del precio es saber que mucha gente lo va a comprar principalmente por necesidad o porque algunas veces lo paga la propia empresa. Y cuando se habla de tener una herramienta no hay que escatimar en posibilidades ni calidad, y ello justifica un precio que puede llegar a superar el medio millar de euros si queremos lo último de lo último.

La tablet, un lujo con sus consecuencias

Pasamos al sector de las tabletas, uno que empezó de una forma extraña pero que a día de hoy es muy importante. Si observamos detenidamente, es raro que lleguen a un precio que supere los 500 euros, y más las de 7 pulgadas. Y no es porque tengan menos prestaciones que los smartphones, pues a la hora de la verdad están a la par, con lo que el coste de componentes es casi parecido.

Una de las razones es la miniaturización. Los tablets son de mayor tamaño si no contamos con el sector phablet, lo que permite hacer componentes más grandes y sin invertir en hacerlos más pequeños, pues no es lo mismo el FullHD en 4 pulgadas y media que en 10 pulgadas. Aún así, esos costes son insignificantes con en comparación con el factor de que para muchos el tablet es más un lujo que una herramienta.

Es difícil que alguien vaya a necesitar una tablet para el día a día para cosas que no son el entretenimiento salvo excepciones muy contadas. Esto fundamental, pues al ser un lujo nos sentimos más influenciados por el precio. Es difícil justificar que nos vamos a comprar un lujo de varios cientos de euros, pero si apenas superamos los 400 euros nos podemos justificar el gasto.

Como se puede ver, el tema de que una el smartphone sea una una herramienta y se justifique el precio y que el tablet aún sea un lujo es la base de que estos preciso sean tan dispares. Hay muchos otros factores, pero este es principalmente uno de los más importantes a la hora de dicha disparidad en el tema de precios.

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