LG: las innovaciones arriesgadas mejor fuera del terminal de referencia

Hace unos meses LG lanzó su nuevo flagship, el LG G5. La principal novedad que presentaba era "el móvil modular", un terminal que se podía extender con unos complementos que presentaron a bombo y platillo.

Ya por entonces me pareció una mala idea. No porque no resultara atractivo extender un móvil sino porque si empiezas a añadir complementos el precio se dispara, e invertir mucho en algo que realmente no dura tanto (la vida media de un móvil en Europa es 15 meses) no tiene mucho sentido.

El tiempo me ha dado la razón y las ventas le han ido mal a LG. Como pronostiqué, los sacrificios que hizo LG en su terminal puntero del año fueron excesivos para presentar unos complementos que muy poca gente usará. Y es que es muy arriesgado en un mercado tan maduro presentar innovaciones tan importantes en el terminal que liderará las ventas del año de la compañía.

Innovar sí, pero cuidado con la gama alta

Muy pocas empresas se atreven a innovar en su terminal de gama alta. Si dejamos de lado el caso de Apple, que únicamente tiene un terminal de gama alta y recientemente alguno más algo recortados, la mayoría de fabricantes suelen sacar terminales paralelos para presentar apuestas arriesgadas.

Sin ir más lejos, Samsung, antes de meter las curvas en su Samsung Galaxy S6 Edge las presentó en un terminal paralelo al Galaxy Note 4, el Samsung Galaxy Note Edge. Este terminal, además, tuvo menor fabricación y sirvió de termómetro para probar las curvas en un único lado de la pantalla. Al final se decidieron por ambos lados y ojo, ni aún así Samsung se ha atrevido a sacar únicamente un terminal con curvas, sigue manteniendo el Samsung Galaxy S7 normal, sin curvas. Después de tres años con terminales con curvas parece que Samsung se animaría a sacar una única versión de su gama Note con curvas.

LG arriesgó mucho en su LG G5. Y no siempre ha sido así. También tuvo su coqueteo con las curvas en el pasado, pero lo lanzó en un terminal paralelo a su LG G2 (terminal referencia de LG en 2013), el LG G Flex. Y no hay que olvidar otros experimentos de LG en el pasado.

Un error que cuesta caro

El mercado de los teléfonos móviles es muy maduro. Hay muchos fabricantes globales, muchos locales, y los margenes se estrechan. Seguir vendiendo a un precio premium es muy complicado. Y por eso entiendo que LG arriesgara a presentar algo diferencial que animara a los consumidores a elegirles sobre otros. Pero el precio del fracaso es también muy alto.

Ahora LG está estudiando dejar de lado las extensiones en el LG G6. Y con eso también pierden credibilidad ante sus fieles, los que contaron que estos complementos se pudieran añadir a futuras versiones de los terminales LG.

Por tanto estamos no solo ante un fracaso en ventas y en ingresos, sino también en una decepción a los clientes más fieles. El error ha sido enorme. Y aunque la solución pasa por seguir lanzando terminales de referencia que no hagan concesiones y seguir innovando en gamas paralelas (incorporando lo que funcione a la gama alta) tampoco es la panacea. Con esta estrategia LG solo ha logrado ser el séptimo fabricante del mundo.

Muchas veces dicen mis compañeros de Xataka Android que soy algo negativo, pero lo cierto es que el mercado de los móviles Android es muy complicado, con precios muy competidos y márgenes pequeños. LG ha intentado salir de ahí y no lo ha logrado, incluso está peor. Pero seguir haciendo lo que hacía también tenía sus inconvenientes.

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