¿Por qué tardan tanto en propagarse las nuevas versiones de Android?

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Android Jelly Bean 4.2

Hace unos días mantenía una conversación con Pedro Santamaría, compañero en Applesfera (en contra de lo que muchos piensan, nos llevamos estupendamente con ellos), sobre por qué tardan tanto en propagarse las nuevas versiones de Android. Con curiosidad, me preguntaba si era culpa de Google. Sé que muchos recién llegados a Android se hacen la misma pregunta, así que creo que es útil compartir y ampliar la respuesta que le di a Pedro.

Ayer, Google lanzó una actualización de Android, la versión 4.2, todavía con denominación Jelly Bean. Lo hizo por sorpresa y tras decirnos apenas dos horas antes que no lo harían. Eso cuando apenas un puñado de terminales selectos han recibido la versión 4.1. Y muchos siguen esperando la versión 4.0, Ice Cream Sandwich. ¿Tiene la culpa de todo esto Google? Bueno, no tanta como muchos se piensan.

El largo camino de una versión de Android

Cuando Google lanza una nueva versión de su sistema operativo, este tiene por delante un largo camino hasta llegar a los terminales, con muchos escollos que superar. Por desgracia, la mayoría de esos obstáculos están fuera del control de Google.

Estatua Jelly Bean

Para que tengan tiempo de prepararse, Google facilita el código fuente de las nuevas versiones de Android a los principales fabricantes, con varios meses de antelación. Así, ellos pueden adaptarla a su hardware que, como ya sabemos, es muy variopinto. Esta es una de las mayores riquezas de Android, la parte positiva de la fragmentación, pero también la primera pieza de la parte más negativa.

Así que para empezar, los fabricantes consumen un tiempo precioso en adaptar la nueva versión de Android a sus dispositivos en desarrollo, los futuros nuevos lanzamientos, para que salgan al mercado con la última versión. Claro, que también tienen que dedicar tiempo a adaptarla a sus dispositivos que ya están en el mercado.

Hasta aquí todo normal, pero llega el primer error: personalizaciones

Por desgracia este paso, que era lógico y esperado, nos lleva al primer escalón innecesario: las personalizaciones de los fabricantes. Con el objetivo de ofrecer una experiencia única y distintiva, los fabricantes de dispositivos Android le añaden una capa al sistema operativo, con aplicaciones, aspecto y funcionalidades propias. Samsung tiene su interfaz Touchwiz, HTC tiene Sense, Sony tiene Timescape…

Samsung Galaxy SIII

Cuando uno de estos fabricantes adapta la nueva versión de Android a sus dispositivos, también tiene que dedicar tiempo a adaptar su personalización a esa versión de Android, para cada uno de sus dispositivos. Este es un coste en tiempo que tenemos que añadir al mínimo requerido, y que nos podríamos ahorrar si las personalizaciones de los fabricantes no estuvieran incrustadas dentro de la actualización. Si fueran una opción que pudiéramos instalar sólo si quisiéramos.

Lo peor es que aquí no siempre acaba la cosa. Cuando este segundo trabajo está listo, el fabricante ha probado que funciona correctamente, propaga la actualización a los dispositivos… pero entonces nos podemos topar con el siguiente escalón innecesario: las operadoras de telecomunicaciones.

No sólo pagas por la permanencia, también por los retrasos

Si has adquirido un terminal gracias a la subvención de una operadora, que sepas que también vas a pagar un precio muy alto en forma de retraso a la hora de recibir nuevas versiones de Android. Mientras que la actualización del fabricante llega directamente a los móviles libres, hay un paso intermedio para los adquiridos con subvención.

Desactivando Joyn

La operadora recibe la actualización del fabricante, y casi todas se dedican a incrustar dentro de la actualización sus propias personalizaciones. No se trata de cambios tan profundos como los del fabricante, pero desde luego son mucho más innecesarios. Generalmente se trata de aplicaciones de escaso interés o utilidad, incrustadas dentro del sistema operativo (y por tanto, no desinstalables sin tener acceso como root). Es lo que se llama “bloatware“.

Aplicaciones para comprar música, o de mensajería instantánea, que dudo mucho que alguien vaya usar, pero que ocupan espacio de memoria, que son difíciles de desinstalar, que no aportan nada, y que retrasan la propagación de Android.

Me gustaría que algún día las operadoras se dieran cuenta que los usuarios apreciamos más la diligencia a la hora de transmitir las actualizaciones que ese supuesto “valor añadido” de las aplicaciones “exclusivas” y forzadas. Por desgracia, sé que siempre hay un idiota en el departamento de marketing que tiene la última palabra, a pesar de no tener ni idea de qué es lo mejor para los usuarios.

La experiencia Google pura

Cuando compras un dispositivo Nexus, Google te lo vende como “experiencia pura Google”. Como en este caso es la propia Google la que controla las actualizaciones de Android, te garantizan que no habrá retrasos por parte del fabricante (¡es como si Google fuera el fabricante!) ni de la operadora (a la que se saltan al enviar la actualización).

Notificaciones en Jelly Bean 4.2

No es que Google favorezca a los dispositivos Nexus… es que simplemente no se pone los obstáculos que fabricantes y operadoras se autoimponen. Además, Google viene actualizando los Nexus mientras el hardware da de sí. Cosa que no suelen hacer los fabricantes. También es cierto que Google tiene un catálogo histórico de Nexus mucho menor que el de los fabricantes. O de los que Sony saca en tres meses…

Para colmo de males, mientras que Google está situación de decirte cuándo van a propagarse las versiones de Android, los fabricantes y operadoras no suelen poder estimar esta información con precisión. Esta una de las ventajas de adquirir un dispositivo Nexus, pero es importante saber a qué se debe.

El atajo de las ROMs no oficiales

Por suerte, Android tiene una comunidad increíble. Segundos después de que Google lance una nueva versión de Android, ya están preparando adaptaciones para los principales dispositivos del mercado. Gracias a esto, en muy poco tiempo, los usuarios avanzados pueden limpiar sus dispositivos de personalizaciones de fabricante y operadora, e instalar una ROM limpia, con la experiencia prácticamente pura de Google.

AOKP

Es obvio que requiere un mínimo de conocimientos avanzados, pero cada vez es más simple, y de hecho muchos fabricantes están poniendo de su parte, al no bloquear el bootloader o facilitar herramientas para desbloquearlo. Digamos que dejan la puerta abierta a todos aquellos que quieran encargarse de instalar por su cuenta y riesgo las nuevas versiones.

Lo que Google puede hacer

No me gustaría cerrar este artículo sin enmendarle la plana a Google, pues aunque no tenga culpa de cómo los fabricantes retrasan la propagación, creo que sí hay aspectos en los que podía incidir más para reducir el problema.

Si bien Android, por definición, es un sistema que da bastante manga ancha a los fabricantes que quieran usarlo, Google podría restringir las condiciones para conceder su certificación. Esta certificación es lo que permite que un dispositivo tenga acceso a Google Play, lo que no es moco de pavo.

Nuevo sistema de notificaciones en Jelly Bean

Así, Google podría exigir a los fabricantes que la capa de personalización fuera opcional, o que fuera una aplicación tipo “launcher”, instalable e independiente. De esta forma, creo que sería más rápido propagar las versiones de Android, siempre que los fabricantes también pusieran de su parte.

Creo que También Google podría presionar a fabricantes y operadoras para forzar la eliminación del bloatware, pues está en posición privilegiada para ello. La experiencia de usuario Android sería además mucho más homogénea y satisfactoria.

Espero que con este artículo hay despejado algunas dudas, y repartido las culpas entre todos los agentes que intervienen en el proceso. Si queda alguna duda, estaré encantado de aclararla en los comentarios.

En Xataka Android | Todo sobre los nuevos Nexus 4, Nexus 7, Nexus 10 y Android 4.2 Jelly Bean

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