Móviles plegables, de "moda absurda" a ser mi teléfono favorito: así me cambió los planes usar uno por primera vez

Móviles plegables, de "moda absurda" a ser mi teléfono favorito: así me cambió los planes usar uno por primera vez

Una primera experiencia de uso de un móvil plegable del tipo concha como el Motorola Razr 40 y que, aunque muy positiva, sigue arrojando dudas

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Plegables

Cinco años han pasado desde que volvieron los móviles plegables. Porque sí, existían de mucho antes, aunque no en un teléfono inteligente. El primero que se vendió fue el FlexPai en 2018, aunque no fue hasta el Samsung Galaxy Fold de 2019 que empezaron a “popularizarse”. El caso es que a nivel personal había guardado ciertas distancias con este tipo de móviles. Hasta ahora.

El Motorola Razr 40 se ha convertido en el primer plegable que pruebo a fondo y que he estado utilizando como mi móvil personal. Una experiencia con la que he resuelto muchas dudas y confirmado también los malos presagios. Si tú también sientes la llamada de los plegables y también aguardas dudas, sigue leyendo.

Que no sea el mejor me ha dado aún más alegrías que si lo fuese

Pienso que en cierto modo hubiese sido más fácil apostar por probar un plegable de alta gama. Dentro del formato de tipo concha en el que se engloba el Razr 40, encontramos versiones recientes y mejores en prestaciones: el OPPO Find N2 Flip, el flamante Samsung Galaxy Z Flip5 o el hermano mayor de ese Motorola, el Razr 40 Ultra.

Y hubiese sido más sencillo porque, sobre el papel, las diferencias técnicas hacen ver que el Razr 40 ofrece componentes de gama media. Eso apuntaba a que la experiencia se viese algo distorsionada y que la particularidad de ser plegable pasase a un segundo plano. Pero en absoluto.

En mi opinión, creo que tener ciertos recortes está lejos de ser un problema en un plegable siempre y cuando cumpla en términos generales y esos sacrificios impliquen un menor precio. Es el caso del Razr 40, un gama media en lo que hardware se refiere y que cuesta 900 euros (899 euros para ser exactos).

No, no es ese móvil económico precisamente. Sigue siendo prohibitivo para muchos y evidentemente por encima del precio de un móvil de gama media “tradicional”. Sin embargo, sí es el plegable más barato en su lanzamiento y que abre la puerta a que la propia Motorola y el resto de fabricantes vayan democratizando cada vez más los precios.

Retomando mi experiencia de uso, decir que en todo momento he disfrutado de un buen rendimiento, quedando por tanto descartada la necesidad de apostar por un gama alta para disfrutar de un plegable. Evidentemente, la pantalla exterior, los materiales o la cámara de los más topes de gama hubiesen sido la guinda. Pero eso, una guinda.

Muy a favor del formato ‘Flip’

No puedo valorar extensamente los plegables del tipo libro por carecer de una experiencia tan prolongada como en el tipo concha. Entiendo que aquellos se orientan a otro tipo de público. En el caso de los ‘flip’ sí que siento que las ventajas no pueden parecer tan evidentes, pero las hay.

Razr

La más evidente y que más he disfrutado es la de tener un teléfono generoso en dimensiones, pero que cabe en cualquier bolsillo. No me sentí muy cómodo con el formato 2:1 por lo alargado que es y lo extraño que resulta ver contenido en él, pero sí en otras situaciones como en las de estar leyendo un artículo o viendo el feed de Twitter X.

Lo de que quepa en un bolsillo es clave para mí. Mi lucha por adaptarme a una riñonera, mochila o bolso está perdida y al final siempre acabo llevando de todo en los bolsillos del pantalón (llaves de casa, llaves del coche, cartera y otros enseres). En invierno, con abrigos grandes y de muchos bolsillos, bien, pero en verano con apenas dos bolsillos en el pantalón, sumar el móvil a esa combinación de artilugios no es lo más cómodo.

Con un móvil de tipo concha como el Motorola Razr 40 he ganado espacio e incluso la posibilidad de ir sin miedo a que se caiga del bolsillo cuando este es pequeño. De hecho, el susto a veces venía cuando pensaba que no lo llevaba encima, porque la falta de costumbre de no sentir un ladrillo en el bolsillo me hacía olvidar que lo llevaba.

Otro aspecto interesante es el de hacerse selfies de mejor calidad. Y no es que sea yo un adicto a hacerme autofotos, pero esas pocas veces que recurro a ello me ha venido de fábula tener una pantalla externa que haga de visor de la cámara principal. Con un tamaño algo justo, pero suficiente. Y más sabiendo que la frontal de este móvil no destaca precisamente.

Luego, hay otros asuntos como lo de usar el móvil en una posición de 90 grados, pero ciertamente no le acabo de ver sentido en mi uso personal. Probablemente porque aún hay pocas apps que se adapten a ese estilo y aquí debo pegar un tirón de orejas a los desarrolladores.

Botonera, bisagra y resistencia: mis grandes dudas que se mantienen

No todo puede ser perfecto y en los plegables de este estilo lo vemos. Lo voy a enfocar en el Razr 40 que he probado, pero me consta que otros plegables similares tienen los mismos defectos. Y me temo que estos que eran grandes dudas antes de usar a fondo el plegable, se mantienen también después.

Bisagra

Llegar a subir el volumen o usar el botón de bloqueo con el dispositivo desplegado exige de realizar un gesto con la mano muy poco natural y más cuando lo sostenemos con una mano. Entiendo que tener la bisagra en medio no facilita mucho ponerlo en una posición más intermedia y que ponerlo abajo del todo sería extraño para lo que estamos acostumbrados. Sin embargo, abogo por esto último porque, por raro que resulte de primeras, apunta a ser infinitamente más cómodo.

Luego está el tema de la bisagra y el pliegue. De este último debo decir que estoy altamente sorprendido de que apenas se note al tacto. Sin embargo, sí se percibe en según que ángulos. Desconozco todos los pormenores de esta tecnología de pliegue, pero sí intuyo que por su naturaleza será imposible que no se note en absoluto a la vista, pero lo cierto es que al final se acaba notando.

Sobre la bisagra, en el caso particular del Razr 40 está muy bien construida y pese a sentirse algo dura (sobre todo de inicio) da cierta sensación de robustez. La duda aquí asoma cuando pienso si a largo plazo se acabará desgastando lo suficiente como para romperse o, al menos, aflojar tanto que el dispositivo y su pantalla sufran.

Echando un vistazo a tiendas de segunda mano en las que se venden terminales plegables de hace años, se percibe muchísimo el desgaste en el pliegue y en la bisagra. Se han mejorado en estos últimos años, sí, pero intuyo que quizás no tanto como para garantizar un uso normal y sostenido durante 3-4 años que. Y por desgracia esta es una duda que sólo resolverá el paso del tiempo y no yo o cualquier otro analista con sólo unas semanas de uso.

Es un diseño que llama mucho la atención a propios y extraños

Razr40

Presumir no es lo mío. Y, con todo el cariño diré, no soporto a quienes compran cosas como móviles con ese propósito. No obstante, diré que sin pretenderlo, llevar un plegable llama la atención de muchos. Pensé que no sería para tanto porque ya es más que de sobra conocida la existencia de estos smartphones.

Sin embargo, que todavía no haya tanta gente dispuesta a comprar uno y a efectivamente comprarlo, hace que se vean menos. Todos mis amigos y familiares con los que me he cruzado en estas semanas preguntaban por el móvil. Qué marca era, cuánto costaba, qué funciones tenía, qué tal me sentía con él… Gusta y apetece probarlo.

Pero más allá de aquello, que al final como digo no era mi intención, lo importante es que a mí también me sorprendía por lo diferente. Por mi trabajo, pruebo muchos móviles a lo largo del año. Algunos mejores, algunos peores, pero todos con un formato calcado en esencia. Por tanto, cada vez que vuelvo a mi móvil personal, no me siento raro o especialmente apegado al que acabo de probar.

Ahora siento que mi smartphone “normal” es más de lo mismo

En esta ocasión sí reconozco mirar con cierta desgana mi smartphone personal. Y eso que es un gama alta del que no tengo ni una sola queja. Sin embargo, con el plegable sí sentía tener algo diferente a lo habitual. Para un entusiasta y trabajador de este sector como yo, es raro e incluso impreciso decir que los smartphones que salen cada año son más de lo mismo, pero tras probar este Razr 40 es lo que siento en buena parte.

Por mucho entusiasmo que se haya levantado en mí, no llegaría a catalogar esta sensación como similar a la que sentí cuando probé por primera vez un teléfono inteligente, pero sí diré que es la sensación más parecida que he vivido desde entonces de estar ante algo nuevo. Y fíjate que han evolucionado y han salido buenos cacharros en estos años.

Sí, es buen momento de apostar por un plegable, pero…

Oppo

La gran pregunta que me han hecho en estos días y que, puede, te hagas tu también es esa. Y mi respuesta es que sí, pero si estás dispuesto a pagarlo y a asumir ciertos riesgos. Sobre el precio, como ya explicaba en un punto anterior, el Razr 40 abre la puerta a la gama media en plegables, pero aun así siguen siendo 900 euros.

Si el presupuesto se ajusta y además te apetece, disfrutarás de un formato casi único en un mundo en el que los formatos planos siguen siendo la tendencia en la mayoría de fabricantes. Además a nivel de software y prestaciones no han dejado de mejorar.

Entusiasta de la tecnología con dudas: pruébalo, pero asumiendo el riesgo

Pero (sí, aquí está el “pero”) quizás te toque asumir cambiar de móvil antes de tiempo o pasar por el servicio técnico. Insisto en no poder dar feedback negativo y en primera persona sobre mi experiencia en este campo, pero francamente dudo que las mejoras en las pantallas plegables haya sido tal como para, al menos, acercarse al escaso desgaste que sufren otros terminales.

Así, mi conclusión es que los plegables ya no son una beta, pero sí una primera versión. Quiero decir, que ya se han aprendido de muchos errores de las primeras generaciones, pero aún quedan algunos otros por pulir.

Son teléfonos más que dignos para el uso personal y yo mismo estoy casi convencido de que mi próximo móvil será plegable. Pero claro, tampoco sé hasta qué punto soy un usuario medio, ya que sí asumo que será una inversión importante y que, de salirme mal la jugada, me tocará envainármela.

Imágenes | Xataka

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