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Asus Zenfone Max, lo probamos a fondo
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Asus Zenfone Max, lo probamos a fondo

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Poco a poco y con buen paso, Asus se ha hecho un buen nombre en el terreno de los smarphones. Tanto la serie Zenfone como la ZenPad van encontrando su público, especialmente gracias a los elogios que se llevó a finales del año pasado el Zenfone 2. No por ser el mejor del mercado, sino por el equilibrio entre su propuesta y su precio directo de venta.

Su ha estrategia ha sido muy directa: hacer florecer a su alrededor un ecosistema de teléfonos algo menos equilibrados pero con una característica potenciada y más bien baratos. Zenfone Laser, Zenfone Selfie y Zenfone Max cumplen esta función, cada uno a su manera: fotos traseras, fotos delanteras y gran autonomía.

Más de tres días de uso normal aguanta el grandote de la familia sin necesidad de carga. Es el último que ha pasado por nuestra manos y aquí os dejamos nuestro análisis del Asus Zenfone Max.

Un smartphone modesto con mucha batería

Zen1

El Zenfone Max es un gama media modesto que, sobre el papel, solo destaca sobre el resto de sus competidores por su batería. Pero eso tampoco debe ser interpretado a priori como que es inferior a ninguno de ellos.

Es un teléfono grande, no por 156 x 77,5 milímetros de contorno sino por su grosor de 10,55 milímetros. Una decisión necesaria para meter su batería de 5.000 miliamperios. La otra consecuencia, que su peso se dispara hasta los 202 gramos, entre un 20% y un 25% más que el de los smartphones con una pantalla como la suya.

A cambio, es capaz de garantizar todo un fin de semana alejado del enchufe de uso normal, sin limitaciones ni tampoco excesos. En las pruebas realizadas resiste más de 7 horas de pantalla encendida y algún test ha dado resultados fuera de lo común. No es de extrañar que haya aplicaciones que acaben absorbiendo más energía que el propio panel.

Zen4

La compañía de Taiwán ha escogido un panel TFT LCD de 5.5 pulgadas al que ha protegido bien, con Gorilla Glass 4, que da una resolución HD 1.280 x 720 (267 puntos por pulgada). Justito de resolución y también en exposición porque entre los reflejos que produce la separación entre el panel y el cristal y la escasa resistencia a las manchas, sus 450 nits no logran que la imagen sea siempre clara.

Sin embargo, lo que más afecta a su uso es que esa pantalla no reacciona con rapidez al contacto del dedo, una respuesta táctil perezosa.

Puede ser causa de que monta un chip poco eficiente, el Qualcomm Snapdragon 410 con cuatro núcleos Cortex A53 a 1,2GHz y GPU Adeno 306. Gracias a sus 2 GB de RAM LPDDR3 tiene más que suficiente para pasar sin ningún problema el trabajo de día, pero es fácil verle sufrir cuando se exprime su capacidad de proceso, por ejemplo, con un videojuego.

Zen3

La respuesta de la cámara es la sorpresa

Para la cámara trasera, Asus apuesta por 13 megapíxeles con laser para auto enfoque y flash LED dual que responde bastante bien para lo que se puede esperar de un teléfono de este precio. En la frontal, un sensor más modesto de 5 megapíxeles nos permitirá hacer autorretratos cuando la iluminación externa lo permita.

En esta galería se puede ver de lo que es capaz en varias situaciones y con la ayuda del HDR.

La aplicación y el software para la gestión de la cámara es tan completo como caótico. Dispone de un modo profesional para calibrar los elementos y tantas otras alternativas de autoconfiguración de parámetros para optimizar la captura, todas tan poco organizadas, que al final consiguen confundir más que ayudar.

Es la tónica general que transmite el software que Asus ha incluido en este terminal. Es excesivo se mire por donde se mire, y lo peor es que no está bien distribuido en función de sus posibilidades. Por suerte, no afecta al rendimiento de este viejo Android 5.1 Lollipop, que ya debería haber quedado jubilado.

Un reclamo sonado, ¿y efectivo?

Zen5

Tras todas estas valoraciones hay que volver al punto de partida, su precio. No podemos perder de vista que estamos ante un smartphone de 199 euros al que todo le funciona de forma correcta, y en ocasiones incluso un poco mejor que eso. Que tiene como punto más débil el software, justamente lo único que se puede solucionar después de comprarlo, por ejemplo con una prometida actualización a Android 6.0 Marshmallow en la que habrá menos apps instaladas.

El Asus Zenfone Max no es el primero que propone una gran batería junto a otras especificaciones corrientes como gran reclamo. Su creación tiene un soporte real, las encuestas en las que los usuarios aseguran que prefieren un smartphone más gordito a cambio de olvidarse de la preocupación de quedarse sin batería en cualquier parte.

¿Pero son consecuentes con lo que dicen o al final se van a tirar a por el delgadito ese que tiene mejor pinta? Como concepto no deja de ser un nicho de mercado al que quizá no haya que atender de forma especial, tan solo preocuparse por integrarlo en el diseño global de cada smartphone.

Seguimos jugando al gato y al ratón con el tema de la autonomía. Los compradores se llenan la boca demandándolo, los fabricantes buscan cómo reducir el consumo y los ensambladores se esfuerzan en optimizar componentes y firmware. El Zenfone Max es una solución a bajo precio para olvidarse de todos esos rompecabezas centrada en lo que hay en estos momentos sin renunciar al equilibrio calidad precio.

En Xataka | Asus Zenfone Max, análisis: érase un móvil a una batería pegado

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