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Android GO: una idea genial convertida en un vertedero de componentes desfasados
Sistema operativo

Android GO: una idea genial convertida en un vertedero de componentes desfasados

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No hace tanto tiempo que encontrar un teléfono Android realmente fluido requería un buen tiempo de estudio. Hace algunas generaciones, el buen rendimiento se limitaba a las gamas altas, y ni siquiera a todas, y descender la escalera del mercado implicaba hacer demasiados sacrificios. Nos quedábamos sin espacio, teníamos que soportar móviles que funcionaban a tirones e incluso errores del sistema operativo, aún sin la madurez de la que goza hoy en día.

Con el tiempo, esto fue cambiando y ya es sencillo encontrar teléfonos solventes en casi todas las categorías de precios. Pero aún hay algo que pesa sobre los más baratos, la sobrecarga de las capas que no les hacen un gran favor. Para ello, y para los países emergentes, nació Android GO, una gran idea que empieza a convertirse, poco a poco, en una excusa para que los fabricantes vacíen sus almacenes. Componentes de otra época que se vuelven a poner en circulación y para los que no vale la excusa de la zona. Se venden en todo el mundo.

Revirtiendo las intenciones de Google

Android Go

En su plan para ganar protagonismo frente a las capas de personalización, y de paso restar algo de poder a la imagen de cada marca, Google presentó los programas Android One y Android GO, uno de los cuales es ya sobradamente conocido mientras que el segundo empieza a llegar con timidez. Inicialmente destinado a países en vías de desarrollo, también llamados mercados emergentes, debía ofrecer un buen rendimiento en teléfonos que no soportarían el sistema completo. Mucho menos con una capa sobre sus hombros, que es el caso de no pocos fabricantes.

Android GO iba a ofrecer teléfonos económicos en zonas en desarrollo. Hoy ofrece móviles desfasados en casi todo el planeta.

La presencia de Android GO, con las limitaciones impuestas por el propio Google, debía favorecer que los teléfonos menos potentes funcionasen de forma aceptable, sin compararse con estándares más elevados, y a su vez facilitase el nacimiento de teléfonos menos potentes que ya no fuesen dump phones sino smartphones de pleno derecho. El problema es que estos teléfonos ya no se localizan en zonas concretas sino que se venden a nivel mundial, y que no cuentan con características, ni precios, acordes a este 2018.

Dispositivos que ahora llegan al mercado mundial de teléfonos móviles, portando Android GO como garantía de actualizaciones y fluidez, pero que se equipan con bloques de memoria que ya parecían olvidados en 2018, y que están desfasados en cuanto a requerimientos. Modelos con 512MB de RAM, con 8GB de almacenamiento interno. Procesadores que ya deberían estar dejándose de fabricar y, en general, componentes que parecen, a todas luces, haber estado ya arrinconados en un almacén, y que encuentran una nueva vida.

Componentes "resucitados"

Sunny

Es inevitable tener una sensación de viaje al pasado cuando se observan teléfonos como el Wiko Sunny, con sus 512MB de RAM, o su procesador de cuatro núcleos A7 que nos retrotrae a otra época. O como el modelo Mini, aún con menos batería. Por cierto, ninguno de los dos con conexión 4G, móviles atrapados en 3G a pocos meses del estreno del 5G. Modelos como el nuevo Galaxy J2 Core de Samsung, también amparado en Android GO y que al menos ofrece 1GB de RAM, aunque mantenga los 8GB de espacio interno.

No son los únicos, por supuesto. Tenemos el Alcatel 1, el Nokia 1 o los Vodafone Smart N9, cuyo modelo Lite es GO y tiene 1GB de RAM. Eso sí, este último eleva la apuesta a los 16GB, lo cual ya representa una cifra que, aunque sigue siendo insuficiente en 2018, es al menos defendible en teléfonos de ultra gama baja. El problema vendrá en cuanto se instalen dos apps más de la cuenta y se enciendan las alarmas en cuanto al almacenamiento. Porque, recordemos, estamos en 2018.

Las apps crecen en tamaño cada año, y también en requerimientos. Nunca es buena idea resucitar memorias "del pasado", y menos amparándose en versiones de Android ideadas para otra cosa.

Las apps crecen en tamaño y requerimientos, el mercado Android estira hasta tener ya líderes de catálogo con 8GB de RAM, y almacenamientos que llegan a los 512GB, y la llegada de Android GO, que debería hacer más usables los modelos más modestos, lo que está provocando es que el mercado se alargue hacia atrás. Los modelos con 1GB de RAM, que deberían estar extintos a estas alturas, tienen ahora un nuevo refuerzo por parte de fabricantes que, traicionando la filosofía de Android Go, llevan estos teléfonos a todas partes. Un problema más que un beneficio, pues los precios a los que se venden tampoco arreglan gran cosa.

Ojalá poder ver el programa Android GO tratado de una forma distinta. Moviendo teléfonos con 2GB de RAM, con 16GB de almacenamiento interno y con procesadores con 2/3 años de antigüedad, y no chips y otras piezas que el mercado y su evolución han ido arrinconando. A la hora de la verdad, todo se ha torcido. Y aunque pese reconocerlo, antes que adquirir algunos modelos con Android GO que circulan por ahí, mejor es gastarse el dinero en un móvil tonto. Preferible es no tener WhatsApp, que tenerlo y desesperarse con la lentitud del teléfono. Hoy las gamas bajas ya no tienen 512MB de RAM. Al menos, no los tenían.

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