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¿Es necesario un salto de Android con tan poco tiempo de diferencia?
Sistema operativo

¿Es necesario un salto de Android con tan poco tiempo de diferencia?

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Google publicó por sorpresa la primera preview de Android N, la nueva versión de su sistema operativo tras Marshmallow. Entre las novedades que traerá nos encontramos ante la pantalla dividida con dos aplicaciones simultáneas, mejoras en el ahorro de batería Doze, un bloqueo de llamadas y ahorro de datos de forma nativa o tema oscuro entre muchas cosas más.

Como veis, Android N contará con un montón de interesantes novedades de cara al usuario, pero, ¿es necesario una nueva versión de Android tan pronto? No ha pasado ni medio año desde que Android 6.0 Marshmallow se lanzó para todo el mundo y, según los planes de Google, la nueva versión 7.0 llegará durante el verano.

Bienvenidas sean las mejoras, pero estas prisas no parecen la forma más óptima de avanzar. Al menos hay un indicio de que podemos estar ante el comienzo de un nuevo sistema de actualizaciones de Android.

Android N apunta a un nuevo sistema de actualizaciones

Android Marshmallow

Uno de los mayores problemas en el mundo Android es la fragmentación, algo de lo que la propia Google está al tanto, admite el conflicto. Hace solo unos días se publicaron los datos de distribución mundial de las distintas ediciones de Android. Resultado que Lollipop es la más usada por primera vez desde su lanzamiento en noviembre de 2014, más de un año después de su publicación y cuando ya tiene sustituta.

En el caso de Marshmallow, su uso es bastante residual con apenas un 2,3% de cuota. Parte importante del pastel también se lo reparten KitKat y Jelly Bean, por lo que no son pocos los terminales que corren en versiones anticuadas del sistema operativo. Debido a la lenta adopción de Marshmallow, considero que la llegada de Android N acentuará este problema aún más.

¿Qué remedios ha intentado en esta ocasión Google? Por primera vez, Google publicará cinco versiones preview mensuales de Android N, durante los meses de marzo, abril, mayo, junio y julio. Con esta medida, se quiere ayudar tanto a que fabricantes como a desarrolladores se adapten más rápidamente a los cambios introducidos.

Android N Calendario

Los primeros estudios sobre la estructura de Android N dejan ver cambios en los contenidos de cada partición del sistema, la que se queda de base y la que pueden trastocar los fabricante. A grandes líneas, según lo describe Android Central, el sistema operativo está dividido entre el núcleo, que alberga el framework sobre el que se mueve todo, y la interfaz, a la que pertenece todo lo interactivo como apps, launcher o notificaciones.

Esto podría significar que en el futuro las actualizaciones también pudieran llegar divididas, más dirigidas a los elementos concretos sobre los que se quiere trabajar. Sería sensacional tener un framework 7.0 duradero al que ir aplicándole interfaces volátiles 7.1, 7.2 o lo que hiciera falta. Esto daría una mayor independencia a todas las partes; así Google podría optimizar con mayor facilidad el núcleo, mientras que los fabricantes tendrían un acceso completo a sus capas de personalización y bloatware.

El dilema del comprador

Precisamente, uno de los mayores problemas de Android radica en los fabricantes de hardware, que son quienes deben adaptar y lanzar la actualización para sus dispositivos. Esto no es Windows, y salvo la serie Nexus, muy pocos terminales se actualizan a las semanas de la liberación central.

Android N

Además, ni siquiera después habrá una adaptación total. Las gamas altas y parte de las medias sí recibirán su ración de Android N pero, una cantidad importante de los smartphones no correrán la misma suerte. Y volverá a ser un tema recurrente entre sus usuarios: "¿Recibirá mi móvil o tablet X su Android N?".

A mi me encanta llevar siempre el último Android, por lo que a la hora de elegir teléfono siempre me fijo en la política de actualizaciones de su compañía. Escarmenté con Huawei, Motorola en los últimos tiempos iba tardando cada vez más y al final, LG (junto a Nexus) está siendo la que más me satisface.

¿Hay cambios suficientes para justificar esta iteración?

Pero visto lo visto estos últimos años, ya no merece tanto la pena estar actualizado a la última versión si no es por razones de seguridad. Tengo la sensación de que Android N no es más que un 6.1, pero me pongo a pensar y Marshmallow lo veo como una evolución sencilla a lo 5.2.

Muchas de las características agregadas en esta ocasión ya las tengo en mi G4, como la ventana doble. Y, por si fuera poco, muchas de estas novedades dependerán de la capa de personalización que lleve el terminal si no es Android stock.

Antes, el cambio de numeración (2.3 a 4.0 y 4.4 a 5.0) implicaba una importante reestructuración del entorno e incluía una cantidad inmensa de novedades, y no sólo a nivel visual. ¿No es preferible esperar más y aumentar el tiempo en el que los fabricantes adoptan la actualización a la par que se introducen más mejoras?

Así los grandes beneficiados serían los consumidores, recibirían nuevas versiones de Android casi al instante con jugosas características que dejarían más satisfacción a cambio de la espera. Por ejemplo, la lenta adopción de Marshmallow se habría evitado y tendríamos muchos más dispositivos con un mejor Lollipop.

Por el lado de Google, esperando más tiempo entre una y otra versión lograría una mejor optimización y un lanzamiento con menos bugs. Con Lollipop tenemos el ejemplo más claro: apenas cuatro meses y cuatro ediciones para solventar fallos y agregar alguna que otra función (5.0.1, 5.0.2, 5.1 y 5.1.1).

Desarrolladores, las víctimas colaterales

Android N Apps

Todo esto también afecta a los desarrolladores de aplicaciones, que se ven forzados a realizar retoques, pruebas y ajustes con cada versión. Por ejemplo, con Android N van a tener que probar su adaptabilidad al nuevo display personalizable, y algunas van a dejar de funcionar hasta ahora por los cambios en las consultas permitidas por Project Svelte.

Como siempre, quienes más sufren son los programadores de las apps más modestas, autoempleados, sin una inversión fuerte detrás que absorba el trabajo. Tampoco es que les compense mucho el cambio, en ocasiones es preferible esperar para adaptarse al nuevo Android, pues son pocos los terminales que tras unos meses son capaces de aprovechar sus novedades.

¿Qué sería lo mejor? Que tanto Google, como los fabricantes y los desarrolladores trabajaran juntos en los próximos pasos de Android. Al menos el calendario anticipado de la preview es un paso en la buena dirección. Pero para mi, Android N es una evolución insuficiente y no hará más que empeorar la fragmentación que sufre el sistema operativo. Y tú, ¿qué soluciones propondrías?

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