Google ha arreglado gran parte de la fragmentación en Android. Y no nos damos ni cuenta
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Google ha arreglado gran parte de la fragmentación en Android. Y no nos damos ni cuenta

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Quizá las marcas de móviles y tablets nunca actualicen más allá de unos pocos años, pero Android tiene un potencial escondido para mantener más o menos al día lo más básico: el uso de aplicaciones. Google ha conseguido que utilizar un dispositivo con once años de antigüedad no sea un desastre, lo hemos comprobado en nuestra mítica Motorola Xoom, primera tablet con Android Henoycomb 3.0.

Android lleva arrastrando las actualizaciones limitadas para sus dispositivos casi desde su concepción, resulta poco común tener más de dos años de renovación garantizada. Y Google, pese a sus constantes intentos de remediar el problema, no logró solucionarlo. Eso sí, bajo el capó Android se mantiene mucho más actualizado de lo que parece, al menos lo justo para que usar los dispositivos siga siendo viable.

Android ha ido mejorando su política de actualizaciones, pero no lo suficiente

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No puedo decir que el problema de las actualizaciones se haya esfumado porque no es en absoluto así: la media siguen siendo los dos años, tanto en versiones clave de Android como en parches de seguridad. Sí, fabricantes como Samsung elevan hasta los cinco años las actualizaciones de seguridad de algunos de sus dispositivos, pero aún así continúa siendo insuficiente. Y queda en clara desventaja con la competencia: Apple llevó iOS 15 a los iPhone 6S y iPhone 6S Plus, móviles con siete años de antigüedad.

Google no se mantuvo demasiado estricta, sí ha ido incluyendo trabas a la dejadez de las marcas. Programas como el Enterprise Recommended que deben mantener un mínimo de tres años de actualizaciones, Project Treble como una manera de facilitar las actualizaciones separando la base del sistema de la capa de fabricante, imágenes genéricas GSI que permiten actualizar dispositivos sin que las marcas liberen el software y una estrategia más reciente que está obviando la responsabilidad de las marcas.

Los móviles y tablets con Android no recibirán más de dos o tres versiones nuevas como media, tampoco veo indicios de que vayan a ampliarse las actualizaciones de seguridad más allá de los tres años: la mayor parte de los teléfonos y de las tablets verán congelada la descarga de software desde su fabricante más o menos igual que lleva sucediendo hasta ahora. Eso sí, esto no significa que pierdan lo básico en un dispositivo: descargar nuevas aplicaciones, seguir funcionando con las instaladas y mantener un mínimo de seguridad en el dispositivo.

Que un Android siga funcionando incluso sin que el fabricante lo actualice no le exime de su responsabilidad: los dispositivos deberían mantenerse actualizados durante mucho más tiempo

Por extraño que pueda parecer, Google ha logrado justo esa premisa: mantener con vida los viejos dispositivos. Es algo que no apreciamos habitualmente, al menos mientras no desaparezcan las artes de Google (convivir con un Huawei te da otra perspectiva de Android). Y todo se debe a un invitado que se mantuvo muy activo desde los comienzos de Android: los servicios de Google Play.

Los servicios de Google Play mantienen con vida las viejas glorias

Motorola Xoom

La semana pasada escribí un artículo sobre cómo revivir una vieja tablet para convertirla en una pantalla con Android Auto. Y me tomé lo de vieja tablet al pie de la letra: ¿sería capaz de revivir la Motorola Xoom que está criando polvo junto al resto de viejas glorias que descansa en la colección de móviles y tablets que fui utilizando a lo largo de los años? Tras un primer susto tratando de resucitar la batería, y los pertinentes diez minutos hasta que la Xoom se inició por completo y estuvo lista para ser usada, me llevé varias sorpresas.

La pobre tablet se muestra algo lenta, aunque menos de lo que me esperaba; presenta toques fantasma en el panel, nada que pueda solucionar a no ser que cambie la pantalla; la interfaz de Jelly Bean 4.1.2, última versión que liberó Motorola para la tablet, es tan anticuada que moverse por ella me traslada en el tiempo a mis primeras experiencias con Holo en los Nexus 7, Nexus 4 y Nexus 5. Eso sí, al entrar en Google Play todo cambia.

Abrir Google Play en un dispositivo con once años de antigüedad ofrece la misma experiencia que en uno actual. La interfaz es la misma, Material Design contrasta abiertamente con Holo, he podido descargar la mayoría de mis aplicaciones habituales (incluso las de pago) y, sorprendentemente, mantengo el acceso a Google Play Pass, el servicio premium al que estoy suscrito.

La clave para mantener en activo las viejas tablets y móviles es Google Play Services, los servicios que la empresa lleva incluyendo desde los inicios de Android. Dado que dichos servicios extienden sus tentáculos a la base de software de sus dispositivos, y gracias a que permanecen constantemente actualizados, no importa el hardware o versión de Android que incluyan: lo básico para su uso permanece al día.

Motorola Xoom

Además de la tienda de aplicaciones, hay otras funciones que se mantienen actualizadas:

  • Aplicaciones de Google. La mayoría de apps continúan funcionando en dispositivos muy antiguos. Gmail, Maps, Chrome...
  • La seguridad se mantiene gracias a Play Protect. Con once años es impensable que un dispositivo reciba actualizaciones de seguridad, aunque eso no implica que sea completamente vulnerable: los servicios de Google Play siguen vigilando en segundo plano. Google Play Protect analiza todas las apps instaladas, incluso en mi Motorola Xoom.
  • Google Assistant. Sí, el asistente de Google también se encuentra en los dispositivos antiguos.
  • Búsqueda del dispositivo robado o perdido. Incluso aunque hayan pasado once años sigo teniendo acceso a la búsqueda de la Motorola Xoom desde "Encontrar mi dispositivo". Me parece uno de los mejores ejemplos de cómo Google mantiene más o menos al día los dispositivos gracias a sus servicios.
Motorola Xoom Buscar Dispositivo

No es que los servicios de Google Play compensen la falta de actualizaciones de los fabricantes, aunque, al menos, sí que permiten mantener con una vida decente los dispositivos que envejecen sin una renovación de software. Y no nos damos cuenta de ello, yo el primero: obsesionados por recibir continuamente lo más nuevo de Android, acostumbramos a obviar todo el trabajo que hace en segundo plano la base del sistema. La decisión de Google por mantener alejada esa base de los fabricantes me parece muy acertada.

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